

La ayuda que presta Medico va más allá de la aportación de materiales de ayuda en situaciones de emergencia. Concebimos nuestro trabajo como parte de una amplia actividad social cuyo objetivo es garantizar el cumplimiento del derecho a la salud.
No se trata, con todo, de «intervencionismo misionero» a corto plazo, sino de la colaboración, basada en la solidaridad y la confianza, con personas a las que consideramos contrapartes, y no meros receptores de la ayuda. El punto de partida lo constituyen los objetivos políticos y sociales que compartimos con nuestras organizaciones asociadas del sur. El constante intercambio de impresiones y la reflexión continuada sobre las dependencias existentes y los intereses propios se cuentan necesariamente entre estos objetivos.
Quien no comprende las causas de la miseria humana porque cierra los ojos ante significativas cuestiones políticas y culturales no puede tampoco ofrecer la respuesta adecuada a dicha miseria. La guerra y las situaciones de necesidad extrema no suceden sin más. Tras de ellas existen motivos que es necesario investigar.
Medico apuesta por una ayuda que tenga en cuenta el entorno específico al que se dirige, por mucho que la opinión pública prefiera aplaudir una ayuda inmediata que apenas tiene en cuenta las consideraciones políticas. Nuestro esfuerzo tiene como objetivo no sólo la paliación, sino la superación duradera de las crisis humanitarias.
Toda ayuda prestada a las personas deja tras de sí un rastro que va mucho más allá del periodo de intervención. Es por ello que toda ayuda que pretenda superar el statu quo precisa una concepción sociopolítica de otro mundo más justo. Una ayuda semejante debe desarrollar estrategias que indiquen el camino a seguir. No existen soluciones humanitarias a las crisis humanitarias.
Para nosotros, la ayuda es parte de un proceso social que lucha por la democracia, la justicia social y el respeto de los derechos humanos, del lado siempre de las víctimas de la miseria y la tiranía.
